Todo empezó como empiezan las cosas importantes:con una idea chiquita que no dejaba de insistir.

No había planos, ni manuales, ni certezas.
Solo esa sensación en el pecho de que podíamos hacer algo distinto, algo nuestro, algo que nadie más estaba haciendo.

Un dia le dije a Mauro
—¿Y si hacemos guitarras de lenga ?

 y él me digo , Bueno dale! , no n sabiamos ni cómo, ni qué forma iban a tener.
Pero sí sabíamos una cosa: íbamos a intentarlo. Sin dudarlo.

Al principio no teníamos materiales “finos”.
Así que agarramos lo que había: maderas de pallet de lenga
Pedazos de historias viejas, tablas que estaban tiradas anda a saber de cuanto tiempo.
Las cortamos, las lijamos, las acomodamos como si fueran tesoros.
Era puro experimento, pura intuición, puro querer.

Entre prueba y error, descubrimos algo clave:
la madera también tiene tiempos.
Tiene humedad, memoria, temperamento.
Ahí empezó nuestro aprendizaje sobre el secado, sobre escucharla, sobre esperar.
Porque si no se la respeta, no suena.
Si no se la acompaña, se quiebra.
Es como la vida: apurada, no funciona.

La veíamos todos los días, pero nunca la habíamos mirado con intención.

Cuando la tocamos por primera vez —así, cruda— sentimos que ahí había algo.
Algo único.
Firme, liviano, cálido.
Una madera que parecía estar esperando que alguien la convierta en música.

Y en medio de ese camino de intentar, fallar, volver a empezar… llegó la lenga, pero esta vez Lenga de Primera calidad.

Conseguimos las primeras piezas bien secas, bien tratadas…
y cuando la tuvimos enfrente, supimos que ese era el rumbo.

Ese fue el momento exacto donde nació esta historia:
cuando la idea dejó de ser un sueñoy se transformó en propósito.

Queríamos crear algo diferente.No una guitarra más, sino una guitarra que llevara identidad.
Que hablara del sur, que sonara a tierra, viento y raíz.

Ahí empezó todo.
Con dos personas, una idea insistente, unas tablas recicladas
y el corazón empujando fuerte hacia la misma dirección.

El resto…
es Roux Sublime.
La esencia del sonido fueguino.